¿Qué es el café de especialidad?
En los últimos años, el mundo del café ha evolucionado mucho más allá de la típica taza matutina. Para muchos, el café se ha convertido en una experiencia: un arte, un ritual e incluso una forma de expresión. En el centro de esta transformación se encuentra el creciente interés por el café de especialidad. Pero ¿qué significa exactamente este término y por qué está generando tanto entusiasmo entre los amantes del café en todo el mundo?
El café de especialidad representa mucho más que granos de alta calidad. Es un movimiento en el que podés valorar cada paso del recorrido del café, desde la finca hasta la taza. Los consumidores ya no se conforman con mezclas genéricas; ahora buscan sabores únicos, orígenes transparentes y métodos de preparación excepcionales.
Este cambio ha dado lugar a una comunidad apasionada de cultivadores, tostadores y baristas dedicados a elevar la experiencia del café.
En NESCAFÉ® Dolce Gusto®, reconocemos la importancia de este movimiento y nos entusiasma ser parte de una nueva ola de apreciación del café. En este artículo, te guiamos por el mundo del café de especialidad, para que explorés lo qué lo hace diferente y lo que hace que siga ganando popularidad.
Ya seas un conocedor experimentado o estés comenzando tu camino en el mundo del café, si comprendés esta tendencia podrás abrir la puerta a una forma más rica y significativa de disfrutar tu bebida favorita.
¿Qué es el café de especialidad?
El café de especialidad es un término utilizado para describir el café de la más alta calidad, reconocido por su sabor excepcional, su origen ético y su meticulosa preparación. A diferencia del café comercial o de consumo masivo, que prioriza la producción en grandes volúmenes y la uniformidad, el café de especialidad se centra en la calidad en cada etapa: desde el cultivo y la cosecha hasta el tueste y la preparación.
El concepto fue definido por la Specialty Coffee Association (SCA), que evalúa el café en una escala de 100 puntos. Para ser considerado “de especialidad”, un café debe obtener 80 puntos o más. Esta puntuación refleja aspectos como el aroma, la acidez, el cuerpo y la claridad del sabor, además de tener en cuenta la ausencia de defectos y la consistencia en la taza.
La forma en que podés realmente distinguirlo es la transparencia y trazabilidad detrás de cada grano. Estos cafés suelen cultivarse a gran altitud, en climas ideales, y se cosechan cuidadosamente por productores expertos que, a menudo, reciben una mejor compensación por su trabajo. La cadena de suministro es más corta y enfocada, con tostadores y baristas dedicados a resaltar las características únicas de cada origen.
Características del café de especialidad
El café de especialidad se destaca por su calidad, su origen y el cuidado que se le da en cada etapa del proceso, desde el grano hasta la taza. Estas son las principales características con las que podés definir este café:
• Alta puntuación de calidad: para ser calificado tenés que obtener al menos 80 puntos en una escala de 100, según la evaluación de la Specialty Coffee Association (SCA).
• Origen único o trazable: Los granos suelen provenir de una región, finca o incluso microlote específico, así garantizás una trazabilidad completa y un perfil de sabor único.
• Recolección y procesamiento cuidadosos: para tener certificado tenés que cosecharlos de forma selectiva para utilizar solo las cerezas maduras, preservando así el mejor potencial de sabor.
• Perfiles de sabor únicos: Sus notas pueden variar desde afrutadas y florales hasta achocolatadas y con toques de nuez, dependiendo del origen y el método de procesamiento. Así distinguís este tipo de café.
• Tueste fresco: Se tuesta en pequeños lotes para resaltar las características distintivas del grano, en lugar de ocultar imperfecciones. • Origen ético y sostenible: Se cultiva bajo condiciones responsables con el medio ambiente y las comunidades locales, a menudo mediante comercio directo o justo.
• Preparación precisa: podés ver que los baristas utilizan técnicas y equipos especializados para extraer el mejor sabor posible en cada taza.
Estas cualidades se combinan para ofrecer una experiencia de café superior, que va más allá de lo común: una con la que podés deleitar los sentidos y con la que honrás el recorrido de cada grano.
¿Cómo usar el café de especialidad?
Usar café de especialidad consiste en que honrés la calidad de los granos para que podás resaltar sus perfiles de sabor únicos mediante una preparación cuidadosa. Aquí te mostramos cómo aprovechar al máximo un café de especialidad en casa:
1. Elegí granos frescos y enteros: Comprá café en grano y molélo justo antes de prepararlo. Así preservás los aromas y sabores delicados que hacen al café de especialidad tan distintivo.
2. Usá el tamaño de molienda adecuado: tenés que adaptar la molienda al método de preparación que querás. Por ejemplo, utilizá una molienda gruesa para prensa francesa, media para café filtrado y fina para espresso. Con una molienda uniforme garantizás una extracción equilibrada.
3. Medí correctamente: Usá una balanza digital para pesar el café y el agua con precisión. Una proporción general es de 1:15 — un gramo de café por cada 15 gramos de agua — aunque podés ajustarla según tu gusto.
4. Empleá agua limpia y filtrada: La calidad del agua influye en el resultado final. Usá siempre agua fresca y filtrada, calentada a unos 90–96 °C (195–205 °F).
5. Elegí el método de preparación adecuado: Métodos como pour-over, prensa francesa, AeroPress o máquina de espresso son excelentes opciones. Con cada uno podés resaltar diferentes aspectos del café, así que experimentá para encontrar tu favorito.
6. Disfrutalo sin aditivos (opcional): Muchos amantes del café de especialidad prefieren tomarlo negro para apreciar mejor sus sabores naturales. Sin embargo, podés añadir leche o endulzantes si lo preferís: no hay una forma incorrecta de disfrutar tu taza.
Con solo dar unos pocos pasos adicionales en tu rutina podés desbloquear todo el potencial del café de especialidad, convirtiendo una simple bebida en una experiencia extraordinaria.
Consejos para disfrutar el café de especialidad
Disfrutar del café de especialidad va más allá de preparar una taza: se trata de saborear la experiencia y valorar la dedicación detrás de cada grano. Aquí tenés algunos consejos para aprovechar al máximo cada sorbo:
• Tomálo fresco: El café de especialidad sabe mejor entre dos y cuatro semanas después del tueste. Revisá siempre la fecha de tueste y guardá los granos en un recipiente hermético, lejos de la luz y la humedad.
• Olfateá antes de probar: Tomate un momento, inhalá el aroma del café. Con esto activás tus sentidos y podés identificar las notas sutiles presentes en la taza.
• Probá despacio: dejá que el café repose en tu paladar antes de tragar. Intentá reconocer notas de sabor como frutas, chocolate, especias o tonos florales, al igual que harías con el vino o el té.
• Usá la taza adecuada: Una taza de cerámica o vidrio ayuda a mantener la temperatura y la pureza del sabor, a diferencia de las de plástico o metal, que pueden alterar el gusto.
• Acompañalo con intención: Complementá tu café con alimentos ligeros como pasteles, frutas o nueces. Estos realzan la experiencia sin opacar el perfil del café.
Con estos pequeños hábitos podés transformar tu taza diaria en un ritual consciente y lleno de sabor, la verdadera esencia del café de especialidad.
El café de especialidad es mucho más que una bebida premium: es una celebración de la calidad, la artesanía y la conexión. Desde la dedicación de los caficultores y tostadores hasta el cuidado que ponés al prepararlo y degustarlo, con cada paso del proceso agregás profundidad y significado a tu experiencia.
Ya sea que estés comenzando a explorar este mundo o que ya seas un apasionado del café, si dedicás tiempo a entender y apreciar el café de especialidad podés convertir tu rutina diaria en un ritual verdaderamente gratificante.











































































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